
¿Te apetece empezar terapia, pero no tienes del todo claro cómo funciona pedir una cita online?
Es una duda muy normal. A veces una persona no necesita que le expliquen todavía su problema. Necesita algo más básico y más importante al principio: saber por dónde se empieza, cómo se entra, cuánto cuesta, cómo se paga y qué va a pasar cuando llegue ese momento.
Por eso he querido contártelo de forma clara, cercana y sin rodeos. Más en plan “así suele funcionar una cita conmigo” que en plan instrucciones frías.
Si estás pensando en empezar una terapia online, puedes hacerlo de dos formas.
Puedes encontrarme online y escribirme o llamarme para pedir cita directamente. Y también puedes reservar por Doctoralia, si prefieres hacerlo por esa vía.
No hay una forma mejor que otra. La idea es que elijas la que te resulte más cómoda a ti. A veces dar el paso ya cuesta bastante como para añadirle encima la presión de hacerlo “de la manera correcta”.
Esta parte suele ser mucho más simple de lo que muchas personas imaginan.
Cuando llega el día de la sesión, entras desde el correo que has recibido con el enlace de Google Meet. Haces clic y accedes. Sin pasos raros. Sin tener que instalar mil cosas. Sin convertir algo que ya impone bastante en una prueba técnica.
Bastante tiene una persona con lo que le pasa como para preocuparse además por si sabrá entrar o si va a hacer algo mal. Por eso intento que esta parte sea clara, fácil y amable desde el principio.
La primera sesión no consiste en venir con todo perfectamente explicado. No hace falta traer un discurso ordenado, ni saber exactamente qué decir, ni tener ya claro “lo que te pasa”. Para eso está también la sesión: para empezar a entenderlo.
Primero nos presentamos. Parece algo pequeño, pero no lo es. Antes de entrar en algo tan importante, viene bien que podamos ponerle voz, ritmo y un poco de cercanía a ese primer encuentro.
Después te preguntaré cuál es el problema y por qué eso está siendo un problema para ti. No solo qué te pasa, sino qué lugar está ocupando eso en tu vida ahora mismo.
También me interesa saber cuánto tiempo llevas mal, cómo ha sido tu lucha con esto, qué ha pasado por el camino y cómo está tu vida ahora. Qué has intentado. Qué te ha servido un poco. Qué te ha aliviado en el momento, pero quizá después te ha dejado más cansada, más cansado o más atrapada/o.
Poco a poco intentamos desmenuzar el problema. Ver qué aparece. Qué toma el mando. Qué pasa cuando eso llega. Qué pensamientos aparecen. Qué notas en el cuerpo. Qué haces tú para intentar controlarlo, evitarlo, salir corriendo de ahí o conseguir un poco de alivio.
Y, además de mirar el problema, intentamos mirar dirección. Exploramos cómo sería si eso no estuviera mandando tanto. Qué querrías mejorar. Hacia dónde podría ir el trabajo terapéutico. Con qué te gustaría comprometerte. Qué vida te gustaría empezar a cuidar, incluso aunque ahora haya partes de ti que lo vean lejos.
Para mí, la terapia somos dos personas con un propósito compartido.
No una persona que sabe y otra que no sabe. No una persona “arreglando” a otra. No alguien por encima diciéndote desde fuera cómo deberías vivir.
Mi papel tiene que ver con aportar perspectiva, experiencia clínica y una intención clara de ayudar. A veces, cuando una persona está dentro del malestar, hay cosas que no puede ver bien porque bastante está haciendo ya con sostener el día a día. Ahí es donde mi mirada puede ayudar.
Pero no porque yo esté hecha de otra pasta. Al contrario. Estamos hechos de la misma. También yo soy una persona. También sé lo que es estar dentro de cosas que, vistas desde fuera, parecen más sencillas de lo que se sienten por dentro.
Por eso la idea no es colocarte por debajo de ningún saber extraño. La idea es que podamos poner juntas o juntos el foco en cómo querrías que fuera tu vida y en qué está en tu mano para empezar a acercarte a ella.
Si llevas un tiempo dándole vueltas, a veces ayuda quitarle misterio al proceso. Saber cómo funciona. Saber que hay una hora, un enlace, una forma sencilla de entrar, un precio claro y un espacio en el que no tienes que hacerlo perfecto.
Y si notas que ha llegado el momento de hablarlo, puedes elegir la vía que te resulte más cómoda: escribirme o llamarme directamente para pedir cita, o reservar por Doctoralia. Sin priorizar una opción sobre la otra. La importante es que te resulte fácil dar el paso.
A veces no hace falta tenerlo todo claro para empezar. A veces empezar es precisamente lo que ayuda a ver un poco más claro.
Mi telefono es: 628124635
Mi agenda en internet es: Doctoralia
