Tratamiento de la Ansiedad con Terapias de Tercera Generación

 

Tratamiento de la Ansiedad

 

El manual DSM, ampliamente utilizado por psicólogos y psiquiatras, expone una taxonomía de los trastornos de ansiedad, centrado en la descripción de los síntomas, dispone de un nombre a cada uno de los trastornos siguiendo un criterio topográfico: presencia de, frecuencia, tiempo, etc. Diferenciando los ataques de pánico, de la agorafobia con o sin pánico, de las fobias, del estrés postraumático, de la ansiedad generalizada y de los trastornos obsesivo compulsivos. Siendo un manual útil para los que entiendan la utilidad del diagnóstico por su precisión en la clasificación, está a falta de proponer o indicar el tratamiento adecuado para cada uno de ellos.

 

En la actualidad existe una amplia oferta de tratamientos destinados a resolver o mejorar los problemas relacionados con la ansiedad con mayor o menor base empírica. Las terapias de primera generación (terapias conductuales) y de segunda generación (terapias cognitivo-conductuales) han sido validadas, en ellas se incluyen la exposición, relajación progresiva, reestructuración cognitiva entre otras. Sin embargo, su eficacia a largo plazo se pone en duda por la alta tasa de recaídas, y en algunos casos, de abandono ante las dificultades que entraña para los pacientes las técnicas de exposición.

 

La mayor parte de los psicólogos suelen utilizar el manual del DSM para el diagnóstico y después utilizan uno o varios de los tratamientos que hay en el mercado, conductual, cognitivo conductual, EMDR, PNL, hipnosis, etc. No cabe duda de que apreciarán cambios positivos en sus pacientes, el problema es que no pueden precisar qué es lo que ha generado ese cambio y cual de todas las técnicas empleadas ha hecho que la persona de un giro a su vida.

 

Es importante reparar en que todos los tratamientos están destinados a disminuir la sintomatología, es decir, a que los pensamientos y sensaciones perturbadoras de la ansiedad en cualquiera de sus expresiones descienda en frecuencia, intensidad y duración. Esto es coherente con lo que demandan los pacientes y con lo que se impone en nuestra cultura. En cualquier foro siempre está presente que hemos de sentirnos bien para hacer frente a la vida.

 

Todas estas fórmulas vienen a decir que los pacientes sufren de los síntomas de la ansiedad (miedos, sensaciones físicas, pensamientos perturbadores, etc.) porque tienen un trastorno de ansiedad. Esta explicación no parece dar luz a la comprensión de este fenómeno y solo obliga a la intervención directa sobre la reducción de los síntomas, con las consecuencias sabidas de reincidencia en la sintomatología después de los tratamientos.

 

 

Terapia de Aceptación y Compromiso para el Tratamiento de la Ansiedad

 

El Contextualismo Funcional ofrece una alternativa tanto en la explicación de los trastornos de ansiedad (Teoría de los Marcos Relacionales), como en su abordaje terapéutico (Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), Terapia Analítico Funcional (FAP) y Mindfulness orientado a valores. El peso está en la función, es decir, en qué procesos están en la base de la ansiedad como limitante para la vida de quienes la sufren. La ansiedad es una respuesta adaptativa que nos prepara para actuar, en la historia filogenética ha jugado un papel importante en la supervivencia en cuanto que nos preparaba para la defensa o la huida ante peligros reales. Actualmente el hombre no está expuesto a tales peligros, sin embargo no ha dado tiempo a que nuestro organismo se adapte a esta situación de bonanza y sigue respondiendo como si el peligro estuviera al acecho. Ahora bien, ¿qué hace que esas sensaciones adquieran una función aversiva en nuestro contexto actual?, y ¿qué hace que las personas respondan como lo hacen cuando se presentan esas sensaciones?

 

Los avances sobre el estudio del lenguaje y la cognición humana desde la teoría de los marcos relacionales y la investigación sobre la Evitación Experiencial Destructiva (Luciano y Hayes) permiten ver los problemas de ansiedad y su solución desde otra perspectiva.

 

Veamos ejemplos:

  1. Cuando una persona con ansiedad generalizada pide una baja por el estrés acumulado en su trabajo, no está evitando la situación laboral sino las oleadas de sensaciones que se presentaban en ese entorno.
  2. Cuando alguien sufre fobia social, no está evitando en si a las personas, sino las reacciones de temor intenso que en él se presentan cuando está con gente.
  3. Cuando una persona con pensamientos de hacer daño a un ser querido, no está evitando los cuchillos, sino los pensamientos intrusos que le dicen que puede perder el control y hacer daño.
  4. Cuando alguien sufre ataques de pánico en diferentes lugares o cree que así puede ocurrir, no está evitando esos lugares porque tengan características aversivas en si mismos, lo que evita son las sensaciones de pánico.

 

Por tanto el problema no es tanto el tipo de sensaciones que se presentan, ni ante qué estímulos aparecen, sino la lucha o el control que el paciente ejerce con escasos resultados, más bien lo contrario, de hecho, desde el primer momento en el que aparecen esas sensaciones o pensamientos hasta que llegan a la consulta el problema ha ido a más, las sensaciones y pensamientos son cada vez más intensos y floridos, las respuestas a ellos se hace más sofisticadas limitando seriamente la vida de las personas.

 

Siguiendo con algunos ejemplos anteriores

  1. Seguramente a parte de pedirse una baja, cada vez aparecerán mayores preocupaciones e inseguridades sobre si mismo y su futuro, pasará mucho tiempo dando vueltas al problema, habrá encontrado multitud de explicaciones de todo tipo, y formas diferentes de reducir esas sensaciones: medicación, lecturas, yoga, hierbas, cursos, terapias, etc. Pasarán los meses y se sentirá cada vez más secuestrado por los síntomas y con una sensación de impotencia cada vez mayor por no poder dar solución a lo que pretende.
  2. Ya no sólo evitará a las personas, sino que gastará mucho tiempo anticipando qué puede pasar, intentando buscar razones para no acudir a un encuentro social, tomando medidas para escapar lo máximo posible, no mirar, no hacer preguntas, ponerse en un lugar donde no sea visto, etc.
  3. Las imágenes relacionada con hacer daño cada vez serán más y con mayores contenidos (cuchillos, ventanas, escaleras, coche…) y hará cada vez más cosas para evitar esas imágenes.
  4. Los pensamientos de “no puedo”, “no voy a ser capaz”, “ahí me va a dar”, “y si me da una parada cardiaca” etc. Cada vez son más y más incapacitantes para el que los sufre y sus respuestas a los mismos irán aumentando día a día.

 

La terapia de Aceptación y Compromiso trabaja en la dirección contraria a la mayor parte de las terapias de igual manera que en contra de los esfuerzos de los pacientes. Significa que el empeño no está en la reducción de sensaciones y pensamientos, sino en cómo relacionarse con ellos. Los pacientes están totalmente fundidos a esas sensaciones y pensamientos de las diferentes formas de la ansiedad (obsesiones, taquicardias, mareos, preocupaciones, miedos, etc.), les dan mucha credibilidad y responden al contenido de forma literal, rígida, inflexible con variadas formas de evitación. Esta forma de responder aumenta la función aversiva de esos eventos privados molestos y hacen multiplicar las redes y reglas que están en la base.

 

La Terapia de Aceptación y Compromiso ayuda a las personas a que discriminen su propia conducta y de qué está hecho el problema, qué es lo que se controla y lo que no y de cómo responder de forma diferente a los que hasta ahora han hecho,  se trataría de adquirir la habilidad de distanciarse de las sensaciones y pensamientos de la ansiedad, de diferenciarse de ellos, de tomar perspectiva y elegir qué hacer, si obedecer lo que esas sensaciones y pensamientos están pidiendo, mantener la lucha,  o quizá hacer otra cosa que de más significado a su vida, abandonar la lucha. La terapia supone una buena dosis de entrenamiento con esos eventos privados molestos y un trabajo en las direcciones de valor en la vida de las personas.

 

El equipo de psicólogos del Instituto del Comportamiento tiene amplia experiencia en el tratamiento de los problemas de ansiedad y puede atenderte tanto en Salamanca como en Zamora o de forma online y te ofrece la oportunidad de dar una solución definitiva a tus problemas de ansiedad con Tratamientos empíricamente validados: Terapias Contextuales o de Tercera Generación.

 

Puedes ampliar la información en estas entradas de nuestro blog:
http://icomportamiento.com/blog/los-trastornos-de-ansiedad.htm
http://icomportamiento.com/blog/la-ansiedad-como-se-forma.html

 

Y para mayor profundidad consulta el siguiente artículo:
http://www.unioviedo.es/reunido/index.php/PST/article/view/7553/7417

 

Somos un equipo de psicólogos en Salamanca expertos en terapias de tercera generación Instituto del Comportamiento Psicólogos Salamanca

 

Prestador de servicios

  • Verónica Mayado, Psicólogo Especialista en Psicología Clínica, CL-1215, NIF:11941219 X

    N° de Registro Sanitario: 37-C22-0384

 

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