Depresión, duelo y problemas distímicos, pérdida del sentido de la vida

 

En los últimos tiempos la psicología y psiquiatría oficial han dado entidad patológica a las respuestas de dolor ante las pérdidas y la tristeza que estas generan. Se han generado múltiples intervenciones farmacológicas y terapéuticas dirigidas al alivio del dolor psicológico.

 

Un estudio de Dimidjian en 2006, de potente rigor metodológico, sobre la eficacia de la Terapia Cognitiva-Conductual y el Tratamiento Farmacológico vino a demostrar que el componente que demostró utilidad fue el conductual. Esto pone en cuestión el origen biológico de la depresión y la medicalización como tratamiento al uso, de la misma forma que debilita la explicación de la depresión en términos de distorsiones cognitivas o creencias erróneas.

 

Estas evidencias dan paso al Modelo Contextual. Desde este modelo se definiría la depresión como el resultado de un descenso de estimulación reforzante y un aumento de estimulación aversiva, por tanto, no sería una enfermedad mental, algo que uno padece en su interior, sino algo en lo que uno está instalado. Esto no es subestimar el sufrimiento que la persona deprimida padece, sino más bien resituar los problemas en la vida de las personas en su contexto y en su historia, no en el cerebro o en sus esquemas cognitivos

 

Desde la perspectiva Contextual surge una alternativa tras-diagnóstica de la depresión en términos de evitación experiencial o inflexibilidad psicológica, que por su naturaleza funcional define el problema no en mecanismos cognitivos distorsionados o dispositivos neuronales averiados, sino en función de las operaciones del individuo en un contexto, dada su historia personal.

 

El empeño deliberado de neutralizar o disminuir esos eventos privados (pensamientos, sensaciones, recuerdos que generan malestar) tienen un efecto a la corta, de forma que disminuyen, no obstante, si se ve con perspectiva a lo largo del tiempo requiere de tanto esfuerzo y dedicación mantener esas funciones aversivas a raya que la persona está agotada y tiene abandonada su vida en pro de pequeños momentos de alivio.

 

Lo que la persona evita no son los pensamientos o el recuerdos “en si” (en su dimensiones formales o topográficas), sino las funciones aversivas asociadas a ellos. Es una forma de no aceptación psicológica del dolor como un subproducto inevitable del roce con los asuntos de la vida.

 

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) es una terapia flexible cuyos elementos principales son alterar las funciones aversivas de los eventos verbales para que la persona empiece a caminar en relación a los que le importa en la vida.

 

El origen de la depresión está tanto en eventos que adquieren función aversiva de forma directa como de forma derivada. Cuando se pretende evitar recuerdos, pensamientos y sensaciones lo que se consigue es dar potencia a sus funciones aversivas (basta que no lo quieras para que lo tengas y por duplicado). La evitación sistemática construye un muro que no permite cultivar los valores personales.

 

ACT pretende disminuir la conducta depresiva, distanciamiento de los eventos privados, incremento de conductas valiosas y mayor perspectiva y conocimiento de si mismo y de la vida.

 

Para mayor profundidad consultar el artículo de Carmen Luciano: https://contextualscience.org/2001_trastorno_de_duelo_y_terapia_de_aceptaci_n_y

 

La Activación Conductual (AC) es un tratamiento que ha venido a presentarse como eficaz para la depresión si bien es un tratamiento con una filosofía contextual. Ya desde los últimos tiempos no se habla tanto de este u otro tratamiento, sino de un sólo modelo (Filosofía contextual), y una sola terapia (Terapias Contextuales). Por tanto, AC, ACT y FAP son tratamientos ideográficos y suponen siempre el análisis funcional contextual de la conducta problemática y las actividades propuestas van en consonancia con los valores de la persona.

 

   A la base de estas terapias está la Filosofía Contextual que implica:

 

  • La recuperación de las raíces de la conducta humana.
  • El paciente como sujeto operante.
  • Sitúa los problemas psicológicos en el contexto y en la historia. Los síntomas no son emanaciones internas, sino acciones en curso con función en el contexto. Son intentos fallidos de solución que se cronifican en la medida que la persona se instala en el síntoma.

 

Para mayor profundidad consultar el artículo de Marino Pérez Álvarez: http://www.infocop.es/view_article.asp?id=1157

 

Si deseas conocer algo más de cómo se forma la depresión y del tratamiento de la depresión puedes visitar estas entradas en nuestro blog:

Cómo se forma la Depresión
Tratamiento de la Depresión

 

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