Flexibilidad psicológica

 

Lunes 11 de Junio de 2018

 

 

Flexibilidad psicológica

 

RFT (Teoría de los marcos Relacionales) y Flexibilidad Psicológica

(Traducción del libro de Törneke: Metaphor in Practice: A Professional's Guide to Using the Science of Language in Psychotherapy) 

 

 

Desde la perspectiva de RFT, la flexibilidad psicológica es un resultado de una manera especial de interactuar con tu propia respuesta (Törneke, Luciano, Barnes-Holmes, & Bond, 2016). Déjame empezar por dar unbreve resumen del trasfondo teórico antes de ir a los principios clínicos prácticos que vienen de ahí y pueden servir como una vía de entrada al uso de metáforas.

 

Lo que aprendemos de los primeros días de adquisición de lenguaje para relacionar fenómenos desde la base de pistas contextuales arbitrarias (ver capítulo 4) incrementa dramáticamente nuestra flexibilidad conductual. Las cosas ya no son lo que son meramente en los términos de sus características físicas, sino también en los términos de cómo hemos aprendido a relacionarnos con ellas o con otros fenómenos. Y hacemos esto por medio de un “juego” aprendido en el cual diferentes pistas contextuales (sobre todo palabras, pero también, por ejemplo, gestos) gobiernan cómo nos relacionamos. Esto también significa que fenómenos que podemos observar en nosotros mismos (emociones, pensamientos, recuerdos, sensaciones físicas) pueden tener una variedad de funciones para nosotros, dependiendo de cómo hemos aprendido a relacionarlos con otras cosas. Estos eventos inherentemente sutiles o privados pueden por lo tanto volverse peligrosos, maravillosos, repulsivos, y significativos, independientemente de lo que son “en sí mismos”. Se les da un “significado” y pueden, por lo tanto, tener una influencia profunda y duradera en todo nuestro otro comportamiento. Esto es esencialmente útil ya que podemos entonces dar forma a la manera en la que continuamos comportándonos (Luciano et al., 2009). Podemos pensar “eso es peligroso” sobre algo de lo cual no tenemos experiencia, y adoptar una respuesta de evitación en consecuencia.

 

O podemos pensar “si hago eso, me compensará a la larga”, y actuar de manera que a corto plazo cause incomodidad, pero nos permitirá conseguir algo que no podríamos haber conseguido de otra manera. Podemos “elevarnos por encima de la gratificación inmediata” y actuar en el interés de las consecuencias a largo plazo. Fijamos objetivos y entonces actuamos de acuerdo a lo que son nuestras propias formulaciones verbales (Ramnerö & Törneke, 2015). En análisis conductista, esta habilidad es normalmente denominada “conducta gobernada por reglas” y denota el mismo fenómeno que seria descrito más generalmente en psicología como nuestra habilidad para seguir instrucciones.

 

En esencia, esta habilidad mejora la flexibilidad humana respecto a la interacción con los entornos social y material. Pero tiene un reverso, un efecto secundario, en forma de la inflexibilidad psicológica a la que nos referimos arriba. El mismo hecho de que nuestro seguimiento de reglas es sobre todo de origen social nos hace vulnerables. Hemos sido moldeados no sólo por nuestra experiencia directa, sino también por cómo hemos aprendido a relacionarnos el uno con el otro. Si he aprendido a relacionar unas emociones particulares con amenaza, unos recuerdos particulares con “lo que arruinó mi vida”, o unas respuestas particulares como opuestas a lo que constituye “una buena vida”, puede tener un impacto profundo en la manera en la que me comporto. Actuar en muchas de estas “auto-reglas” puede ser el resultado de práctica a lo largo de periodos prolongados de tiempo, y me comporto consecuentemente sin ser consciente de la manera en la que ciertas reglas influencian mi comportamiento.

 

Este tipo de inflexibilidad es parte de la psicología humana normal; sin embargo, cuando se generaliza, nos acercamos a aquello a lo que estamos acostumbrados a llamar psicopatología (Törneke, Luciano, & Valdivia-Salas, 2008). Nuestras propias reacciones y nuestra habilidad para interactuar con ellas son por lo tanto un beneficio, pero también un riesgo, especialmente si recibimos entrenamiento inadecuado en cómo enfocarlas de manera efectiva. Sin embargo, dicho entrenamiento es parte de la adquisición temprana del lenguaje. Al mismo tiempo que aprendemos la habilidad de seguir instrucciones y desarrollar auto-reglas gradualmente, aprendemos a interactuar con nuestras propias emociones, pensamientos, recuerdos, y las reglas creadas desde estos fenómenos (Luciano et al., 2009). Una habilidad crítica en este proceso es la que he descrito arriba, bajo el marco deíctico (ver capítulo 4). Esto significa que aprendemos a relacionarnos con aquello que podemos observar en nosotros mismos desde la perspectiva de “yo-aquí-ahora”, la perspectiva desde la cual, una vez la hemos aprendido, siempre interactuamos con todo lo que encontramos (McHugh & Stewart, 2012). Desde esta atalaya, somos capaces de observar y relacionarnos no ´solo con el entorno externo, sino también con nuestras propias respuestas, como emociones, recuerdos y sensaciones físicas. Aprendemos a relacionarnos con nuestras propias reacciones y las auto-reglas concomitantes como parte de nosotros (enmarque jerárquico), al mismo tiempo que podemos también distinguirnos a nosotros de ellas (“estoy aquí y noto eso como parte de mí” – enmarque deíctico y jerárquico) y retener la habilidad para escoger que hacer (Luciano, Ruiz, Vizcaíno-Torres, Sánches-Martin, Martínez et al., 2011).

 

Uno podría decir que aprendemos a establecer una distancia de observación desde nuestras reacciones. El asunto es que no actuamos inmediatamente respecto a todo lo que emerge dentro de nosotros, sino que también interactuamos con estas respuestas desencadenadas automáticamente de una manera que beneficia nuestra vida. Hoy hay un consenso amplio en cuanto a que el aprender a practicar este repertorio es un proceso psicoterapéutico importante (Bernstein, Hadash, Lichtash, Tanay, Shepherd, et al., 2015). Lo que RFT trae a este conocimiento son conceptos operacionalizados y enlaces más cercanos a investigación básica. RFT nos permite caracterizar este repertorio como enmarcando nuestras propias respuestas participando en un marco de jerarquía con el self deíctico (Törneke et al., 2016). Es esta habilidad la que está en el núcleo de la flexibilidad psicológica, y por lo tanto la tarea central del terapeuta es entrenar a su cliente en su repertorio (Foody, Barnes-Holmes, Barnes-Holmes & Luciano, 2013; Foody, Barnes-Holmes, Barnes-Holmes, Rai & Luciano, 2015; Luciano et al., 2011).

 

Traducción del capítulo de Tõrneke: 

Parte Dos: Las Metáforas como Herramientas Terapéuticas

 

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