Anorexia y bulimia. Psicólogos Salamanca

 

Martes 13 de Octubre de 2015

 

 

Anorexia y bulimia. Psicólogos Salamanca

 

 

 

Cómo se desarrolla la Anorexia y la Bulimia

Psicologos Salamanca

 

La experiencia del tiempo, no la del tiempo institucional lineal, ni la del tiempo personal de uso privado, me refiero al tiempo psicológico como horizonte, como la imagen del bosque utilizada por Ortega en Meditaciones Sobre el Quijote. El bosque es lo que aparece ahí siempre como fondo. El bosque empieza en el horizonte, pero el horizonte nunca empieza. Siempre huye. El bosque es posibilidad. Como el tiempo. La superficie del tiempo es el presente y el fondo es el futuro. Pero nuestro tiempo no es el tiempo de Ortega. El tiempo de la modernidad diseña caprichosas distancias. Ya no es bosque, es selva. La ciudad requiere que las cosas sean efímeras y los deseos perpetuos. El presente ha dejado de construirse con respecto al futuro, el futuro es una amenaza. El tiempo es el instante y el ahora. La inmediatez. El futuro desaparece como organización del presente y como objeto de deseo. En la adolescencia la significación del presente se condensa simbólicamente en la noche. La noche suspende el control del tiempo y el control social. La persona se disuelve como actor en un escenario problemático, un teatro de contrariedades, de posibilidades imprecisas, y se juega a una sola carta su identidad en el cuerpo. El cuerpo ya no es un instrumento de trabajo, sino algo que se trabaja. El cuerpo ha dejado de ser la prisión del alma, ahora es el alma la prisión del cuerpo. El cuerpo como capital físico para la sociedad de consumo, es un bien que posee una alta cotización social y que genera nuevas formas de esclavitud, es objeto de reconstrucción, comercio y exaltación. La juventud es la dictadura de la belleza y del tiempo, que se resiste al paso del tiempo desplazando al futuro, e inflando mágicamente el presente. (Marino Pérez Álvarez)

 

El eclipse de la moral individual coincide con un ego-tropismo de masas obsesionado por la forma y la línea, ávido de deporte y de alimentación biológica, de sistemas activos antiarrugas y cremas re-estructurantes, de regímenes dietéticos y productos Light. Hemos trocado el saber enfático de dignidad por el culto egocéntrico y estresante de la salud, de la juventud, de la estética corporal. Jamás el cuerpo ha sido tan gran objeto de atención, de trabajo, de protección y de reparación. La devaluación de la actitud rigorista significa menos presiones autoritarias, pero simultáneamente más control social a través d las normas técnicas del cuerpo sano y logrado, esto sí, menos culpabilización pero más ansiedad narcisista. (Gilles Lipovetsky)

 

Las expectativas sociales y los modelos estéticos ideales en una determinada cultura varían absolutamente dependiendo del género. En la práctica totalidad de las culturas se da más importancia a la belleza física de la mujer, su cuerpo es el vehículo de funciones procreadoras y socio-sexuales, por lo que debe contar con el atractivo sexual e interpersonal suficiente para integrarse con éxito en su entorno Además parece que en general los hombres basan su autoestima en logros y habilidades (éxito en su profesión, posición de poder, competición…) en las mujeres está más asociada a metas personales (el cuerpo, la imagen, las relaciones). Por tanto las mujeres tienden más a cifrar su autoestima en lo que ellas piensan y sienten de su cuerpo y en lo que creen que los demás piensan del mismo.

 

Los ideales culturales de género hacen hincapié en las diferencias reflejando distintos atributos: el cuerpo femenino ideal, delgado, está asociado con debilidad y pasividad; el cuerpo masculino ideal, grande, fuerte, musculoso está asociado con actividad y dominancia. En el caso de las mujeres esta exigencia cultural se hace más dramática dada la brecha entre el tamaño promedio de los cuerpos femeninos y el tamaño de los cuerpos ideales, esto hace que el nivel creciente de insatisfacción sea alarmante, en una encuesta reciente un 15% de mujeres expresaban que sacrificarían 5 años de su vida con tal de tener un peso delgado. Algunas investigaciones han mostrado que exponer a las mujeres a un ideal de delgadez conduce a un aumento de la insatisfacción corporal, lo que a su vez conduce incrementar la patología relacionada con la alimentación

 

La cultura de la felicidad des-culpabiliza la auto-absorción subjetiva pero al mismo tiempo arrastra una dinámica ansiosa. El imperativo narcisista glorifica la exhibición del cuerpo. El culto en la noche y los gimnasios. El mercado de la ropa, la guerra de las tallas. El hambre como dieta. La potente industria para el elixir de la juventud. La demonización de la gordura, la fobia a las grasas y rechazo social de la obesidad. Los medios de comunicación de masa y el acceso a Internet, han homogeneizado globalmente los criterios estéticos como no había ocurrido nunca antes en la historia

 

Los factores socioculturales a los que están expuestas todas nuestras adolescentes son variables que probabilizan el desarrollo de la insatisfacción con su peso, figura e imagen. Pero no todas terminan desarrollando una pobre imagen corporal, una explicación posible es que los medios configuran un contexto general, junto al cual algunas chicas reciben de su entorno inmediato un reforzamiento de tales mensajes, fomentando su insatisfacción corporal y la práctica de dietas.

 

Se han determinado como factores predictores de insatisfacción corporal:

  • El elogio o crítica de los padres a sus hijas en función de su peso y el animarlas a hacer dieta, en especial de la figura paterna
  • Bromas de los compañeros
  • Información de revistas que se relaciona con la práctica de dietas
  • Tener un índice de masa corporal mayor que el de las compañeras

 

Aunque la imagen corporal es subjetiva no hay otro aspecto nuestro tan expuesto a la evaluación pública y privada. Crecemos incorporando ideales de la cultura y recibimos reacciones constantes de los demás en base a nuestra apariencia lo que genera un grado variable de satisfacción e insatisfacción en cada uno de nosotros. Nuestra apariencia recibe feedback a lo largo de toda la vida, pero esta valoración se hace más potente en la niñez (momento en el que se fragua nuestro auto-concepto) y en la pubertad (momento de trasformaciones)

 

Hasta aquí se ha dado un rápido paseo por las condiciones más generales para el desarrollo de problemas como la anorexia y la bulimia: La experiencia del tiempo en la actualidad, el cuerpo y sus imperativos, la imagen y sus efectos secundarios, la mujer y su esclavitud. Ahora damos paso a condiciones generales que de forma particular corresponden a factores evolutivos en la adolescencia. Y como si de un embudo se tratara, estrechamos su canal. Nos referimos a:

  • Cambios corporales
  • Inmadurez del SNC
  • Menor experiencia y capacidad crítica
  • Mayor vulnerabilidad a la presión social. Sociedad de consumo dedicada al público adolescente
  • Mayor probabilidad de contagio, moda de la ideología anoréxica
  • Relevancia extrema de los iguales
  • Inicio de la sexualidad
  • Alteraciones emocionales intensas
  • Dificultad para la demora del refuerzo, inmediatez, valoración de consecuencias, establecimiento de límites

 

Otros factores, aún más particulares son los patrones de crianza, es decir, los modelos educativos de riesgo a los que un adolescente puede estar expuesto y que aumentan las probabilidades de vulnerabilidad para padecer un trastorno cualquiera, pero que en caso de verse afectado por estos, los anteriores y los que siguen las probabilidades aumentan. Nos referimos a patrones de crianza excesivamente protectores o Hiper-críticos o impredecibles, es decir, que el patrón en este caso es la impredecibilidad.

 

Y al final, en la boca del embudo, lo más particular de lo general es el ESTILO PERSONAL o personalidad, como condición de vulnerabilidad y de posibilidad, cuya forma puede aparecer de formas distintas como la autocrítica rigorista y desmesurada, la hipersensibilidad a la crítica, la indecisión crónica, el deseo excesivo de complacer, el perfeccionismo, la culpabilidad excesiva, la ansiedad social, o el déficit en habilidades sociales y asertividad.

 

Pero el embudo solo se entiende si le sigue un recipiente que albergue el líquido que por él pasa, que determinará no lo que es, sino lo que puede ser. Nos referimos en esta imagen a factores precipitantes de los trastornos de la conducta alimentaria, estos factores ya son asuntos particulares tales como la exposición a situaciones estresantes y el inicio de dieta restrictiva, o ejercicio físico excesivo.

 

Apurando la imagen y abusando de la imaginación, llegamos a lo particular de estos trastornos. El envase que conforma el líquido y su recipiente Ahora lo que importa es lo que es, no tanto lo que podía ser, nos referimos a los factores llamados de ‘mantenimiento’, que mantienen y sustentan la naturaleza de estos trastornos.

  • Deterioro progresivo de la autoestima. Talante obsesivo, rigidez. Actitud perfeccionista. Estudios. Aislamiento social. Dificultad para el aprendizaje de Habilidades sociales y por tanto de éxito social, cierra de nuevo el círculo. Imagen corporal negativa, temor fóbico a engordar y una distorsión de la percepción corporal. Preocupación obsesiva por la comida, dedicación a tiempo completo. Efectos físicos: la plenitud y la dificultad en el vaciado gástrico que condiciona una digestión muy lenta y sensación de inapetencia. La desnutrición es el efecto y eslabón que cierra el círculo vicioso. El ayuno como refuerzo, la vivencia orgullosa del ayuno. El único interés y preocupación que fagocita su vida. Hiperactividad. El entorno familiar: la incomodidad es el efecto psicológico que la afectada genera en su entorno, mantienen conductas de manipulación y control de la familia mediante la conducta alimentaria. Los padres se sienten enojados, preocupados y culpables. La reacción familiar, su dificultad para organizarse ante el trastorno y hacerle frente son factores claves en la gravedad y perpetuación de la sintomatología. Presión social que constituye un refuerzo para seguir bajando peso

Más información en este post: http://icomportamiento.com/blog/trastornos-de-la-conducta-alimentaria-psicologos-salamanca.html

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